Declaración de Fé
1. La Biblia
Creemos que la Biblia es la Palabra de Dios, inspirada, infalible e inerrante en sus manuscritos originales. Es la autoridad suprema y final en todas las materias de fe, conducta y verdad espiritual (2 Timoteo 3:16-17; 2 Pedro 1:20-21).
2. Dios
Creemos en un solo Dios verdadero, eterno, soberano, Creador del cielo y la tierra, que existe eternamente en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo (Mateo 28:19; Deuteronomio 6:4; 2 Corintios 13:14).
3. Jesucristo
Creemos que Jesucristo es el Hijo eterno de Dios, verdadero Dios y verdadero hombre, concebido por el Espíritu Santo y nacido de la virgen María. Vivió sin pecado, murió en la cruz como sacrificio sustitutivo por nuestros pecados, resucitó al tercer día, ascendió al cielo y regresará en gloria (Juan 1:1-14; Filipenses 2:5-11; 1 Corintios 15:3-4).
4. El Espíritu Santo
Creemos en el Espíritu Santo como la tercera persona de la Trinidad, quien convence al mundo de pecado, regenera al creyente, lo santifica y lo capacita con dones para el servicio cristiano (Juan 16:7-13; Hechos 1:8; Gálatas 5:22-23).
5. La Salvación
Creemos que la salvación es por gracia, mediante la fe en Jesucristo como Señor y Salvador. No se obtiene por obras, sino por el arrepentimiento y la fe personal en Él (Efesios 2:8-9; Romanos 10:9-10).
6. La Iglesia
Creemos que la Iglesia es el Cuerpo de Cristo, compuesto por todos los creyentes nacidos de nuevo. Su misión es proclamar el Evangelio, hacer discípulos y vivir en amor y santidad (Mateo 28:18-20; Efesios 1:22-23).
7. La segunda Venida de Cristo
Creemos que Jesucristo regresará de forma personal, visible y gloriosa para juzgar a los vivos y a los muertos, establecer su Reino eterno y llevar a los suyos a la vida eterna (1 Tesalonicenses 4:16-17; Apocalipsis 22:12).
8. Vida Cristiana y Servicio
Creemos que el creyente está llamado a vivir una vida santa, separada del pecado y comprometida con el servicio a Dios y al prójimo, manifestando el fruto del Espíritu y participando activamente en la obra del Reino (Romanos 12:1-2; Mateo 5:14-16).